EL PATIO de la casita rural estaba lleno de árboles frutales . Eva escoge mamey, mangos, guineos y anón. Mientras disfrutaba de ese manjar de frutas, el ángel ( transformado en mujer ) reflexiona sobre el dramático cambio que se ha experimentado en su existencia: tiene unos pechos cuya utilidad aun no asimila, órgano sexual, que se revela como una fuente constante de deseos eróticos. Entonces, Eva razona para sí: “Ahora entiendo las debilidades humanas. el cuerpo y su naturaleza demandan con ardor y fuerza satisfacciones, gratificaciones, que se pueden superar con la voluntad férrea o mediante la mutación de la muerte a otro plano de existencia. Sin embargo, la felicidad humana estriba en dejar fluir, con orden, las emociones y disfrutar de los frutos materiales de la vida. El cuerpo de barro tiene su naturaleza , esencia y característica que es el deseo, mientras que la existencia divina está por encima de esa terrible fuerza que, sin control y mesura, degrada y ensucia a la persona, ubicándola al nivel deanimal irracional”.

Mientras Eva reflexionaba empezaba a caer una fuerte lluvia, y el cielo de la tarde se oscurecía por las nubes cargadas de agua. Truenos y relámpagos empañaban el agradable sonido de la lluvia sobre el techo de zinc de la romántica y acogedora casita, rodeada de la espesa y feraz vegetación tropical. La extraordinaria mujer busca en la habitación y encuentra una bata de algodón y se viste mirándose a un espejo, atornillado en la pared de madera. Puede comprobar su hermosura y aura vibrante, llena de luz. Sus ojos azules se complacen de observar su propia belleza con rasgo angelical. Con la sábana, que fue su primer vestido, corta paños y se hace ropa interior y una pañoleta para sujetar su pelo, con una epecie de diadema. Sus pechos firmes y moderados se agitan con el movimiento al caminar y se proyectan a través de la bata como palomas aprisionadas, tras el paño. Las sandalias abandonadas en la habitación calzan sus pies hermosos, bien formados, que sirven de base a unas piernas como torneadas por un fino y acucioso ebanista.
Eran las 3:00 de la tarde cuando cesó la torrencial lluvia, y entonces Eva decide salir de la casita para dar rienda suelta a la curiosidad..
PARA Eva todo era novedad: la rutina de la gente de trabajar para vivir, el encanto de los niños, la belleza de las flores…pero la misma tarde ( a horas de su transformación ) tuvo su primer encuentro con la maldad que avergüenza a la humanidad. A un lado de la carretera, dentro del bosque, pudo observar, el momento preciso en que un hombre, de unos 40 años, violaba y golpeaba, dentro del follaje, a una niña, que había seducido, con la promesa de un paseo para ver los pájaros del bosque. La instantánea indignación de Eva hizo que su dulce mirada azul se trastocara en un rayo de fuego y tomando un leño se lanzó contra el agresor que ante el arrojo y valor de Eva, el bandido, al recibir el primer garrotazo soltó a la niña y huyó en el bosque, lleno de pavor.
Eva consolaba a la niña, que confundida, lloraba sin parar, ante tan terrible experiencia.
- Dime niña, ¿ dónde vives?
- Arriba, dijo señalando un camino, que serpentea un cerro que se eleva, monte adentro.
Confortada por un fuerte abrazo de Eva, la niña se calma, con la paz y la seguridad que irradia Eva, con la hermosura singular de su presencia.
-Ay Padre gracias por este ángel que enviaste tan a tiempo…para salvarme de esta brutal agresión. En ese momento, al escuchar la niña, saltaron dos lágrimas de los hermosos ojos de Eva y dijo:
- Vamos niña a tu casa. Demos gracias al Creador por su infinita bondad.
Habiendo dicho esto, agarro del brazo a Mariel y tomaron el camino de la casa, que estaba en la cima del cerro.
Subieron a la casa de Mariel, caminando entre helechos, juncos , árboles de María, amapolas, pinos, geranios, jacintos, trinitarias, en conjunto armonioso con un follaje de un verde que desafiaba la imaginación.
Cuando Maríel se acercaba a la casa, tomada del brazo con Eva, su perro Tobby comenzó a ladrar de manera frenética porque estos advierten la presencia
de fuerzas extrañas y Eva, aunque con traje humano, conservaba su rango y resplandor de espíritu de alta jerarquía.
Eva entonces reflexiona: “Estoy en gracia con el Creador porque el perrito recibe la señal divina y se asusta. Es que el mundo material, y el divino están relacionados y se rigen por el lenguaje matemático del Creador”.
Cuando entra a la casita, Eva le pregunta a Maríel por su familia y la niña le explica que vive sola con su abuela y que desde temprano sale a ordeñar una vaca que tienen suelta en predio, al pie del cerro. Además le dijo que no conoce a su madre porque, desde que era una bebé de meses, la abandono y se fue, según se presume, para Nueva York.
Precisamente, el sátiro que quiso violar a la niña y que huyó por la rápida intervención de Eva había aprovechado el momento, tras días de asechanchas, en que vio salir a la abuela con el cubo en mano para ordeñar la vaca que pastaba en los alrededores.
Mientras esperaban que llegara la abuela Anastasia, Eva meditaba y hacia balance sobre su situación. Estaba, sin saber por qué en un mundo desconocido y como ángel su naturaleza era la obediencia y seguir el plan del Creador, pero ahora tiene que seguir su propio instinto y razón, con libre albedrío, en pocas palabras tiene la debilidad humana pero la condición única, otorgada a la persona, de escoger su propio destino.Sin embargo, Eva, sin saberlo, cumplía una misión en el plan divino.
Idelfonso Abraham había llegado, en 1998, de su humilde barrio natal en Puerto Rico a Nueva York, buscando nuevas oportunidades de crecimiento y progreso, pero ya, en 2012, pensaba que estaba patinando en lo seco, sin avance en la carrera de su vida. Soñaba con regresar a Puerto Rico para estar cerca de su madre Anastasia, que la dura lucha de la vida la hacían ver más envejecida de los 65 años que tenía de vida.
La angustia de sobrevivir en una urbe tan dura como Nueva York y la preocupación y vergüenza que sentía por la mala vida de su hermana Cristina, que había llegado a Nueva York en el 2000, dejando a Mariela de meses de nacida, al cuidado de su abuela. Cristina ignoraba quién era el padre de la niña porque en medio de su vida licenciosa de alcohol, drogas y sexo desenfrenado se íba a la cama con desconocidos, algunos días con más de un hombre.
En Nueva York, Cristina se dedicaba a la prostitución como medio de vida. Su hermano, en cambio, aunque solo había estudiado hasta terminar la escuela superior, era amante de la lectura y tenía una hermosa conciencia. Los temas favoritos de lectura eran la metafísica y la astronomía. Es lo que se dice un verdadero autodidacta. Alternaba su trabajo de limpieza en una cadena de comida rápida, especializada en hamburguesas con el estudio de inglés por las noches en una escuela pública.
Por las noches, Idelfonso, después de llegar a su casa, de las clases de inglés, se dedicaba hasta la madrugada a la lectura . Por inspiración, venían a su mente reflexiones, inspiraciones divinas, como esta: “Sé que todo lo que se mueve en el Universo entero está sujeto a la voluntad del Creador. Nada es por accidente. Hasta las hebras de nuestra cabellera están contadas. En su momento, pasaremos a otra dimensión de paz, esplendor y gozo. Aquí, en este generoso planeta, seríamos felices si tuviéramos la voluntad y la fe, con la cual todo es posible. Hombres brillantes, de gran inteligencia, rehúsan poder en práctica hasta sus propios dones por falta de fe.Se van como sombras porque el pesimismo los paraliza. Sencillamente dejan pasar el tiempo, dando importancia a pequeños afanes del día a día, desperdiciando el instante de vida que es la existencia humana, sin dejar huella, sin rendir, ni capitalizar la gran divisa de su talento. La indecisión y la vagancia es la que hunde al ser humano en la pobreza. Aprovechar el tiempo, en aprender, estudiar día a día, es clave para obtener la riqueza y la felicidad. Sumido en esos pensamientos Idelfonso se quedó dormido, como en los brazos de un ángel…
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